Viernes, 9 de Diciembre de 2022

Atlantic Review of Economics 

            Revista Atlántica de Economía

Colegio de Economistas da Coruña
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Volumen 1 Número 16: La Eficacia de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

José Boza Chirino
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

José Manuel Báez Melián
Escuela de Negocios M.B.A. de Las Palmas de Gran Canaria

Reference: Received 04th October 2002; Published 20th December 2002. ISSN 1579-1475

Este Working Paper se encuentra recogido en DOAJ - Directory of Open Access Journals
http://www.doaj.org/

 

Abstract

Nowadays the international system to the Aid for Development is in a critical state, by analysing current trends in the community of donors to reduce the resources allocated for Official Development Assistance (ODA). At present, only five countries comply with the 0,7 % of the gross national product (GNP) criteria: Denmark, Luxembourg, The Netherlands, Norway and Sweden. Furthermore, only nine countries have increased their ODA in terms of their GNP, while eleven countries have decided to reduce it.
At this crucial time, by observing facts, when Aid is being reduced and developed countries are putting many obstacles to rise it, a broad overview recognises the need for a debate to review Aid effectiveness. Yet, despite the scarcity of Aid, the evaluation should help improve its performance at least. This report presents a modest contribution on the relevance and requirements of the debate.
 

Resumen

El sistema internacional de Ayuda al Desarrollo está viviendo en la actualidad una situación crítica, existe una tendencia generalizada en la comunidad de donantes a reducir los recursos destinados a la Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA). En la actualidad cinco países cumplen con el criterio del 0,7% del PNB: Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Noruega y Suecia, sólo nueve países aumentaron su ODA en términos de su PNB y once los que decidieron reducirla.
Dada la escasez de la Ayuda y los obstáculos que los países ricos ponen a su aumento el debate sobre su eficacia resulta crucial, si no hay más Ayuda, al menos debemos intentar mejorar los rendimientos que obtenemos de ella. Con este trabajo pretendemos hacer una modesta aportación en esa línea del debate.


1. Introducción

   Los últimos informes del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) son bastante elocuente: en cinco años, el número de indigentes en todo el planeta ha pasado de 1.000 a 1.200 millones que malviven con menos de 1 dólar diario, mientras la riqueza en conjunto de los 200 millones de personas más ricas del mundo fue en a finales del siglo XX diez veces superior al total de ingresos de las naciones menos desarrolladas.

   El párrafo anterior es el punto de partida de esta investigación y nos sirve de muestra de las enormes desigualdades que se viven a nivel planetario. El estancamiento y subdesarrollo de una buena parte de la población mundial es, quizás, el principal escollo económico actual. Esto ha quedado de nuevo patente en las últimas cumbres de G-8, donde se han dejado oír las voces de los países menos desarrollados. Las reivindicaciones de estos para salir de su situación de estancamiento son claras: condonación de la deuda, intentar aliviar las consecuencias más graves del proceso de globalización, reformas de las Naciones Unidas, y más ayudas.

   A pesar de algunos avances sociales, las carencias en ámbitos básicos siguen siendo notables: unos 160 millones de niños sufren malnutrición moderada o severa y unos 110 millones no están escolarizados; más de 800 millones de personas no tienen recursos para alimentarse; más de 840 millones de adultos siguen siendo analfabetos, unos 800 millones de personas carecen de acceso a servicios de salud y más de 1200 millones carecen de acceso al agua potable" (MAE, 2000).

   Las razones de esta paradójica situación son de dos tipos (ALONSO, 1999):

    · Coyunturales: por ejemplo, los recortes presupuestarios en los países donantes y los procesos de reforma que algunos países están llevando a cabo en sus sistemas de Ayuda (lo que ha conducido a un recorte de la misma)

   · Estructurales:
     - Con la disolución del bloque soviético la Ayuda ha dejado de jugar el papel de mecanismo de cohesión que tenía.
    - La globalización alcanza a todos los países, los efectos de la pobreza supera las fronteras de quienes la padecen directamente.
     - Se incorporan cambios en la doctrina, se abandona la concepción economicista del desarrollo. Además de la acumulación de capital se consideran otros factores explicativos, como el fortalecimiento institucional, la promoción tecnológica, la buena gestión macroeconómica o el desarrollo del capital humano.
     - Se cuestionan los efectos de la Ayuda, no se puede responder concluyentemente a la cuestión de si la Ayuda ha servido, o no, para combatir la pobreza. En el ámbito micro (proyectos) se tiende a destacar el resultado neto positivo, pero el efecto agregado de la Ayuda no es claro. La mayoría de los estudios concluyen que el impacto de la Ayuda sobre el desarrollo, si existe, es escaso, aunque algunos estudios recientes son más optimistas (por ejemplo, Burnside y Dollar, 1997).

   Por tanto, ahora más que nunca se hacen necesarios análisis del actual sistema de Ayuda que aporten soluciones a la situación de estancamiento que estamos viviendo. El subdesarrollo de una buena parte de la población mundial es, quizás, el principal escollo económico de los próximos años.

   Esto ha quedado patente en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Monterrey entre los días 18 y 22 de marzo de 2002. En ella los países subdesarrollados han planteado de nuevo sus conocidas reivindicaciones: democratización de los organismos internacionales, medidas para aliviar el peso de la deuda externa, facilidades para la entrada de sus productos en el mundo desarrollado y más Ayudas. Sin embargo, la respuesta de los países donantes no ha sido del todo satisfactoria.

   EE.UU., que comenzó la cumbre con la postura más reticente a dichas peticiones, ha tenido que ceder. Al final se ha comprometido en duplicar el monto de su Ayuda durante los próximos tres años. La política de créditos la han transformado en una propuesta de aportaciones a fondo perdido, aunque estas donaciones las condicionan al cumplimento de tres condiciones por parte de los países receptores: gobierno justo, inversiones significativas en sanidad y educación y la promoción de los valores del capitalismo.

   Por su parte, la UE también ha ofrecido aumentar la cuantía de su Ayuda: al 0,39% de su PIB para el año 2006, con fuerte oposición por parte de Alemania y Grecia.

   Es evidente que el objetivo estratégico de reducir la pobreza mundial a la mitad para el año 2015 va a ser muy difícil que se consiga, a menos que la evolución actual cambie drásticamente. Especialmente, si tenemos en cuenta que hay zonas prácticamente estancadas (África Subsahariana) y que la evolución de los precios de las materias primas (principales exportaciones de los países subdesarrollados) ha sido desfavorable para ellos durante los últimos años.

  Por último, nos gustaría dejar claro que este estudio se centra exclusivamente en la ODA. Es decir, aquella que cumple al menos los siguientes requisitos propuestos por la Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD, 1995):
   - Ser concedida por el sector público del país donante, en cualquiera de sus representaciones.
   - Condiciones concesionales. Para ello no sólo debe tenerse en cuenta el componente de donación que pueda contener, sino también otros aspectos, tales como el tipo de interés, el período de amortización, el período de carencia
   - Sus fines primordiales deben ser el desarrollo económico y el bienestar del país receptor, así como la condonación de la deuda.

  En el próximo apartado caracterizaremos el actual Sistema Internacional de Ayuda y realizaremos un análisis multivariante del mismo. Por último, acabaremos con un apartado de conclusiones.


2. El Sistema Internacional de Ayuda al Desarrollo.

   Aunque la cooperación ha estado presente en las relaciones internacionales desde tiempos remotos, el actual Sistema Internacional de Ayuda al Desarrollo, tal y como lo conocemos hoy, tiene sus orígenes en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

   Destacan dos hechos en el nacimiento de dicho sistema. Por un lado, la formación del mundo bipolar, característico de las cuatro décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos y la URSS se constituyen como las dos grandes potencias mundiales y cada una de ellas trata de ganar influencia a costa de la otra. En este contexto la Ayuda juega un importante papel de cohesión dentro de cada bloque. Por otro lado, el desmantelamiento de los imperios británico y francés hace que las excolonias soliciten Ayuda internacional, dada la precaria situación en la que se encontraban la mayoría de ellas.

   Con los años sesenta comienza una etapa de consolidación, en la que la creación del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), en 1961, es el elemento vertebrador de la misma. Los objetivos esenciales del CAD son asegurar un volumen creciente de recursos hacia los países subdesarrollados y una utilización eficaz de los mismos. Con el tiempo este organismo se ha convertido en la principal fuente de información estadística sobre los flujos de Ayuda.

   La evolución de dicho Sistema se puede seguir a grandes rasgos a través del gráfico 1. Vemos que la tendencia a largo plazo de los recursos ODA es creciente. Sin embargo, hay que destacar la disminución en términos reales que experimentó durantes los años 1990 a 1997. A pesar de que en los años 1998 y 1999 se produjeron ligeros aumentos en la AOD real, no se han conseguido los niveles alcanzados a principios de los años noventa.

   Por otro lado, en términos relativos al PNB de los países DAC (es decir, la ODA como porcentaje del PNB), el retroceso se ve quizás más claro. A pesar de que en el año 1999 hubo un aumento (se ha pasado de un 0,23% del año 1998 al 0,24% de 1999) estamos aun bastante lejos del promedio de los años ochenta: 0,34%.

Figura I
Evolución real de la Ayuda Oficial al Desarrollo


Elaboración propia. Fuente: OCDE

   También observamos en el gráfico anterior la forma cíclica de la ODA total. Esto puede explicarse por diversos motivos, aunque lo más razonable es referirse a la coyuntura económica internacional: por ejemplo, la caída de los años setenta coincide con la primera de las crisis del petróleo. Así mismo, pueden explicarse por los cambios que durante esos años experimentaron las Teorías sobre el Desarrollo y, por extensión, la Ayuda (desaparición de la guerra fría y de los bloques).

   Durante los primeros años setenta el sistema estaba en crisis, cuestionándose bastante las optimistas teorías anteriores que consideraban el subdesarrollo como un problema exclusivo de falta de capital, por lo que la transferencia de recursos (incluida la ODA) debía de jugar un papel fundamental. Asimismo, la bajada de los años noventa se puede explicar por el momento de crisis actual, ya mencionado en el apartado anterior.

  Su distribución geográfica la presentamos en el cuadro 1. Destacan, como es obvio, África Subsahariana con 17871,9 millones de dólares, lo que equivale al 31,7% de la ODA total. El segundo lugar, con el 26,7% (15053 millones de dólares) le corresponde a la zona Resto de Asia y Oceanía. Es precisamente en estas dos zonas donde se concentra el mayor número de personas que viven por debajo de la línea de pobreza.
Cuadro 1
Distribución geográfica de la ODA

2.1. La calidad de la Ayuda.
   Aunque el debate está centrado en la cantidad de la Ayuda (el famoso 0,7%), pensamos que los esfuerzos deben dirigirse fundamentalmente hacia la calidad de la misma. En el cuadro 2 hemos considerado tres variable que pueden darnos una medida de la "bondad" de la Ayuda:

   · el porcentaje de Ayuda multilateral: ya que la Ayuda canalizada a través de organismos multilaterales suele tener en cuenta en menor medida los intereses comerciales del donante
   · el porcentaje de Ayuda destinada a necesidades básicas (educación, salud, población y otras infraestructuras sociales): ya que la Ayuda destinada a estos sectores tienen una mayor incidencia sobre la población más necesitada
    · el porcentaje de Ayuda destinada hacia los países menos desarrollados: ya que son precisamente estos países los más necesitados de Ayuda.

   En la última columna hemos sumado los tres porcentajes mencionados y debemos destacar los casos de Irlanda, Italia y Grecia, aunque de éste último hay que resaltar también el escaso peso que tiene la Ayuda destinada a los países menos desarrollados (la mayor parte de la Ayuda griega se destina a Europa).

   Asimismo, es significativo que Japón y EE.UU. (es decir, los principales donantes en términos absolutos), ocupen los últimos lugares, lo que puede darnos una idea de la escasa calidad de una buena parte de la Ayuda que actualmente se concede.

Cuadro 2
Indicador de la calidad de Ayuda Bilateral

2.2. Una tasa progresiva.

   Aunque la calidad sea lo importante, la cantidad de recursos que se transfieren también lo es. La década pasada estuvo caracterizada por una continua disminución en la cantidad de Ayuda donada, precisamente cuando los principales indicadores sociales para una buena parte del mundo subdesarrollado han empeorado.

   Para ilustrar la idea de la necesidad de incrementar la cuantía de la Ayuda hemos construido la siguiente tabla (cuadro 3). En ella calculamos la diferencia (déficit) entre lo prometido desde hace tres décadas (0,7% del PNB) y las cifras reales. No obstante, siguiendo a I. Maestro (1995), consideramos que, al igual que en cualquier economía nacional, debe pagar quien más tiene, por lo que aplicamos la "tasa progresiva" propuesta por esta autora, la cual se define en términos del PNB per cápita del país donante. Las cifras de la tasa progresiva del cuadro 3 (cuarta columna) se obtienen de la siguiente forma:

siendo PNBi el Producto Nacional Bruto per cápita del país donante y PNBP el promedio para todos los países DAC. De esta manera, países como Portugal y Grecia sólo deberían pagar el 0.30 y el 0.33 respectivamente. Pero Luxemburgo y Suiza deberían pagar el 1.18 y el 1.08.

   Aplicando estas tasas hemos calculado las cantidades de Ayuda que cada país debería de aportar atendiendo a la tasa progresiva (quinta columna), y restando éstas a las cantidades de Ayuda que verdaderamente aportan (segunda columna) resultan los déficits de cada uno de los países donantes. Sólo hay dos países que pagan por encima de lo que, según este criterio, deberían pagar: Holanda y Dinamarca.

   Por otro lado, destacan los importantes déficits de EE.UU. (79.872 millones de dólares) y Japón (27.516), ya que entre estos dos países acaparan más de tres cuartas partes del déficit total, más concretamente el 76% del mismo.

Cuadro 3
Déficit en la Ayuda bilateral mediante la aplicación de una tasa progresiva.

2.3. La Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a África Subsahariana.

   La Ayuda es vital para África subsahariana, es la zona del mundo más castigada por las consecuencias del subdesarrollo. La Comisión Africana de Población, reunida en Etiopía a finales de septiembre del año 2001, ofrecía los resultados del último estudio sobre la esperanza de vida en África Subsahariana, que la sitúa en 43 años para el año 2005, cifra record a la baja en el continente africano. La pobreza, las guerras y las enfermedades como el sida han puesto en peligro las vidas de 700 millones de personas. Según la OMS, el sida ha acabado con la vida de 2,3 millones de africanos en el año 2001. En el África subsahariana 28 millones de personas están afectados y según el Worldwatch Institute morirán antes del año 2010.

   Las epidemias se abren paso en el continente africano acompañadas de una sanidad pública insuficiente y una sanidad privada inalcanzable. Las condiciones de los programas de ajustes impuestos por el F.M.I. para refinanciar la deuda pública del Tercer Mundo, ha provocado recortes en los presupuestos destinados a la educación, sanidad y alimentación.

   Las diferentes guerras que existen en África desde que se producen las independencias oficiales (Angola, Burundi, Liberia, Sierra Leona, República del Congo, Sudán, Etiopía, Mozambique, Uganda, Ruanda, Congo-Brazzaville), son los escenarios de unos procesos de independencia salpicados de intereses por el control de los recursos naturales.

  El ratio de crecimiento del PIB (2,3 en el año 1998 y 2,4 en el año 1999; según del Banco Mundial) siguen estando por debajo del crecimiento de la población (2,6 en el año 1998 y 2.5 en 1999), por lo que el PIB per cápita sigue disminuyendo, situándose por debajo del alcanzado a finales de los años sesenta.

  Es obvio que el crecimiento económico debe acelerarse para que el número absoluto de pobres africanos disminuya y los indicadores sociales mejoren. Además, el ingreso debe distribuirse más equitativamente. La tarea es enorme y los aspectos de la misma que podríamos destacar son también numerosos, aunque nos parece oportuno resaltar los siguientes:
   · Mejoras en la prevención y resolución de conflictos
   · Lucha contra la expansión del SIDA (algunos países tienen porcentajes de infectados muy alarmantes: Botswana el 25.1% y Zimbabwe el 25.8%).
   · Aumento y mejora de la eficacia de la Ayuda internacional recibida.

   En el cuadro 5, se puede apreciar cómo el protagonismo de la ODA hacia África Subsahariana es de la Unión Europea, que representa el 65,6% de la ODA que recibe esta zona del planeta, es decir, de los 17.800 millones de dólares de ODA de los que en el año 1999 le fueron concedidos al África Subsahariana, 11.674,3 millones de dólares tenían como país donante alguno de la UE.

Cuadro 5
Distribución de la ODA en África Subsahariana

   Francia, con 1.724 millones de dólares, es el país que lidera la ODA en esta zona de África. Dentro de los países de la UE existen diferencias entre las cantidades aportadas por ellos.

   Así, poco más de la mitad de estas Ayudas Oficiales al Desarrollo tienen como países donantes a Francia, Alemania y Reino Unido (cuadro 6). Precisamente, aquellos países con una mayor presencia colonial en la región (si exceptuamos a Bélgica y Portugal), lo que puede ser un indicio de que la Ayuda tenga motivaciones comerciales, es decir, de que se dirija hacia aquellos países donde las exmetrópolis tengan todavía claros intereses comerciales que defender. Otro tercio de las Ayudas proceden de Holanda, Italia, Dinamarca y Suecia. Los restantes países de la UE, entre ellos España, representan individualmente menos de un 5% de la ODA de la UE.

Cuadro 6
Los Ayuda europea destinada a Africa Subsahariana

2.3.1. Objetivos de la Ayuda al Desarrollo en África Subsahariana

   La mayor parte de la ODA de los países de la UE concedida a África Subsahariana se dirige a las infraestructuras sociales (educación, sanidad, etc,..), véase el cuadro 7. En este apartado, que es la parte de la Ayuda que más directamente incide sobre la población más necesitada, destacan Dinamarca, Bélgica y España, los tres por encima del 40% de su ODA hacia África. Por el otro lado, hay que resaltar el caso de Japón, que no llega ni al 20%. En cuanto a la ODA dirigida a las infraestructuras económicas (Energía, industria, turismo y comercio,) Alemania y en menor medida, Reino Unido son los que más aportan. En lo que respecta a la ODA para promover la producción (agricultura, minería, construcción, etc) destacan Reino Unido, Bélgica y Dinamarca.


Cuadro 7
Distribución de la ayuda bilateral según su naturaleza

2.4. Características generales de la Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA).

   En este apartado explicaremos mediante técnicas descriptivas cómo la ODA que fue creada como un instrumento para incentivar el desarrollo económico y social de los países subdesarrollados no suele cumplir este objetivo. Al contrario, la ODA presenta claros signos de ser un instrumento al servicio de los intereses de los países donantes, formando parte del conjunto de estrategias que cada país DAC desarrolla en el contexto internacional.

   Para estudiar las características de los países donantes términos descriptivos es preciso analizar un amplio conjunto de variables relacionadas con la Ayuda. Con el fin de simplificar las interpretaciones de este conjunto de variables referidas a las Ayudas de los países donantes aplicaremos el método de Componentes Principales. Así, las variables que presentan una alta correlación entre ellas dan pie a pensar que pueden existir factores comunes a ellas que originan valores similares. Con estos factores comunes o componentes, podemos describir las características de los países donantes representándolos en el espacio de las componentes.

   Las variables que hemos seleccionados para incluirlas en el análisis son:

   - Lics: es un índice elaborado por la OCDE en la que se clasifican a los países atendiendo a su nivel de pobreza relativa dentro del contexto mundial.
   - ODA como porcentaje del PNB: esta variable indica el esfuerzo per cápita que realiza cada país donante en la Ayuda.
   - Déficit ODA: es una variable que hemos elaborado en el apartado anterior. Es la diferencia que existe entre las aportaciones que realiza cada país donante frente a lo que deberían de dedicar a la Ayuda si cumplieran el criterio del 0,7% con una tasa progresiva.
   - Población y Salud: es el volumen de Ayuda destinada a la población civil y a la sanidad
   - Infraestructuras sociales: Ayudas destinadas al desarrollo de las insfraestructuras sociales (educación básica, formación, escuelas, etc, )
   - Infraestructuras económicas: Ayudas dirigidas a la creación de infraestructuras que permitan el desarrollo económico (carreteras, puertos, etc,)
   - Industria, minería y construcción: Ayudas destinadas al desarrollo industrial, a las explotaciones mineras o a la construcción.
   - Transportes y comunicaciones: esta Ayuda tiene por objetivo facilitar el desarrollo del sector del transporte y las comunicaciones en los países subdesarrollados.
   - Comercio y turismo: Ayudas para facilitar el crecimiento del sector servicio basada en el comercio y el turismo.
    - Asia del Sur y Central: volumen de Ayuda que reciben los países asiáticos
   - Oceanía y resto de Asia: Ayuda destinada a esta zona del planeta.
   - Norte y este de África: volumen de Ayuda que recibe esta parte de África.
   - África Subsahariana y Sudamérica: Ayudas destinadas a los países subsaharianos y sudamericanos.
    - Índice de concentración. Es un índice que hemos elaborado a partir del grado de concentración de la Ayuda. Valores bajos indican que la Ayuda está muy distribuida entre los países subdesarrollados, valores elevados indican que el país donante concentra su Ayuda en pocos países.

  Para realizar el análisis hemos tomado todos los datos de la base de la OCDE y corresponden al año 2000. Para realizar los cálculos hemos utilizado el programa SPSS V.11.
  En los cuadros siguientes presentamos los resultados del análisis de Componentes Principales.

Cuadro 8
Selección de las componentes princiapales.

   El cuadro anterior recoge la proporción de información original que es sintetizada por cada una de las cuatro componentes retenidas. En la última columna, tenemos que con estas cuatro componentes explicamos el 82% de la información contenida en las quince variables de partida.

   Según la matriz de los componentes rotados (cuadro 8), la Primera Componente tiene correlaciones positivas con las variables Transportes y Comunicaciones, Infraestructura Económica, Asia y Oceanía.

   La segunda componente está positivamente correlacionada con Déficit AOD, Comercio y Turismo, Norte y Este de África, África Subsahariana y Sudamérica. La tercera, tiene correlaciones positivas con Lics, AOD/PNB y una correlación negativa con el Índice de concentración. Por último, la cuarta componente está correlacionada positivamente con Infraestructura Social, Salud y Población, y negativamente con la Ayuda en Industria, Minería y Construcción.

Cuadro 9
Interpretación de las componentes


   A continuación, representamos a los países donantes en el espacio de las componentes. En la figura 2, cruzamos la información contenida en la primera y tercera componente. El eje vertical podemos resumirlo diciendo que valores positivos indica el interés del país donante por destinar su Ayuda hacia Asia y Oceanía y en infraestructuras económicas y Transportes y Comunicaciones.

Figura 2
Representación de los países donantes en el espacio de las componentes

   La tercera componente, eje horizontal, indica el nivel de solidaridad de los países donantes. Los países que se proyectan por el lado positivo son los más solidarios, en el sentido que sus Ayudas per cápita son elevadas, cumplen con el criterio del 0,7% y además, distribuyen sus Ayudas entre muchos países.

   En la figura 3 se representa las restantes componentes. La segunda, refleja por el lado positivo aquellos países cuya finalidad es potenciar el comercio exterior con África y Sudamérica. La cuarta componente refleja, por el lado positivo, a los países más interesados en materia de Infraestructura Social y Salud, en el lado negativo a los países interesados en las Ayudas destinadas al sector de la Industria, Minería y Construcción.

Figura 3
Representación de los países donantes en el espacio de las componentes.

  Para facilitar la interpretación conjunta de los gráficos anteriores, explicaremos las principales características de los países donantes según sus proyecciones en las cuatro componentes.
   · Estados Unidos. Este país destina la mayor parte de su ODA a la promoción del comercio exterior, sobre todo al Norte de África, África Subsahariana y Sudamérica. Mantiene un déficit considerable con respecto al 0,7% progresivo y no distribuye la Ayuda entre los países más pobres, al contrario, un volumen importante de su AOD lo concentra en pocos países sin seguir el criterio de pobreza.
   · Japón. Está especializado en la Ayuda destinada al sector del Transporte y las Comunicaciones y el mayor volumen de su ODA va a los países subdesarrollados de Asia y Oceanía. No dirige su ODA a los países más pobres y tampoco se puede decir que la tenga muy repartida.
    · Unión Europea (U.E.15). Dentro de la Unión Europea existen diferentes grupos de países con respecto a la ODA:

     1º) Suecia, Dinamarca, Noruega, Holanda y Luxemburgo son países muy solidarios en el sentido de que destinan los mayores niveles de Ayuda per cápita y cumplen con el criterio del 0,7 % del PNB. Además, distribuyen la Ayuda entre muchos países, atendiendo al criterio de pobreza y dirigiéndola al campo de la salud y las infraestructuras sociales.

     2º) Alemania. Practica una ODA dirigida principalmente a las infraestructuras económicas, sobre todo, en materia de transportes y comunicaciones. A pesar de distribuir su Ayuda en muchos países, a estos no los elige bajo el criterio de la pobreza. Sus destinos preferidos son los países asiáticos y sudamericanos. Es un país deficitario con respecto al criterio del 0,7% del PNB.

    3º) Francia, Reino Unido, España y Portugal. Son países que destinan la ODA a sus excolonias. Así, Francia es el país que más Ayuda dirige a Africa Subsahariana; Reino Unido la reparte entre sus excolonias de Asia y África, y España concede el mayor volumen de su Ayuda a Sudamérica.

   El destino sectorial de la Ayuda suele variar dentro de los países de la UE. Por ejemplo, España, Irlanda, Luxemburgo y Dinamarca prefieren concederla en materia de infraestructura social; Francia combina las dotaciones en infraestructura social con actividades relacionadas con el comercio, y el Reino Unido destina muy poco a las dotaciones en infraestructura social.

   Aunque a nivel mundial los países de la UE no son los más insolidarios, dentro de la UE, Italia, España, Reino Unido y Alemania son los países que menos Ayuda per cápita aportan y los que más alejados están del criterio del 0,7% del PNB.


3. Conclusiones

  A partir de estos resultados descriptivos, surgen las preguntas como:
   · ¿Qué causas son las que mueven a los países donantes a proporcionar Ayuda Oficial al Desarrollo a los países necesitados?
   · ¿Por qué algunos países donantes dedican más fondos a las Infraestructuras Sociales y otros a las Infraestructuras Económicas?
   · ¿Por qué algunos donantes conceden su Ayuda de forma más repartida y otros la concentran en pocos países?
   · ¿Por qué algunos países dirigen sus Ayudas hacia los países más pobres y otros no?

   Las respuestas no son sencillas, pues todo parece revelar que la Ayuda forma parte de un entramado de estrategias particulares relacionadas con intereses políticos y económicos que sintetizamos en los siguientes puntos:

    1º) Los motivos para conceder la Ayuda varían entre los países donantes, obedecen a intereses históricos, económicos, geopolíticos y culturales. El peso de estos motivos también difiere de un país receptor a otro. Con respecto a EE.UU. se aprecia una inclinación hacia los motivos geopolíticos. Japón atiende más a criterios económicos relacionados con las infraestructuras, sobre todo, en materia de transportes y comunicaciones. Por último, la mayor parte de la Ayuda de los países de la UE tienen motivos históricos y culturales (además de los económicos) relacionados con las excolonias.

    Todo ello denota que en la ODA de los países donantes están muy presentes los intereses políticos y económicos de dichos países. Los indicadores de solidaridad como motivo de la Ayuda son rotundos: son pocos los países que distribuyen su Ayuda entre los muchos países necesitados sin tener en cuenta los condicionantes geopolíticos o económicos. Estos pocos países son los nórdicos que además son los únicos que cumplen con el criterio del 0,7%.

    2º) Dada la condición de exmetrópolis, los intereses políticos determinan ampliamente la Ayuda. Por ejemplo, los tres primeros países que más Ayudan reciben de Francia, Reino Unido y Portugal, son sus respectivas excolonias del África Subsahariana. Bélgica también sigue el patrón del grupo de países anteriores, aunque más atenuado dado que su imperio colonial era más limitado. Frente a estos, los países nórdicos destacan por ser los más solidarios.

   3º) La Ayuda se suele mantener a lo largo del tiempo abriéndole paso al sector privado del país donante, esto representa para algunos países una nueva forma de dependencia que obedece a determinadas estrategias de las empresas multinacionales.

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Autor: José Boza Chirino
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Editor:
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Venancio Salcines. (Universidade da Coruña)
Subdirector:
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